¿Te imaginas separarte… sin que tus hijos tengan que cambiar de casa?
Aunque suene a utopía, es una opción real y cada vez más utilizada en España: la Casa Nido. Un modelo de custodia compartida donde los hijos se quedan en el domicilio familiar y son los padres quienes rotan semanalmente.
En este artículo te explico en qué consiste, cuáles son sus ventajas y riesgos, qué dice la ley y cuándo es realmente viable. Y lo mejor: con ejemplos, humor y claridad. Vamos allá.
La Casa Nido es una modalidad de custodia compartida en la que:
– Los hijos permanecen siempre en la misma vivienda (la casa familiar).
– Los progenitores son quienes se alternan para vivir con ellos, en turnos semanales o quincenales, según lo acordado.
Es decir, los niños no se mueven, se quedan en su entorno habitual, con sus juguetes, sus rutinas y su cama de siempre. Quienes van y vienen son los adultos.
Este modelo tiene beneficios especialmente claros para los menores:
No hay mudanzas ni mochilas cada semana. Los niños mantienen su ambiente, lo que reduce el impacto emocional de la separación.
Mantienen sus rutinas, su habitación, su barrio, su cole… lo cual es clave durante una etapa emocionalmente compleja.
En casos donde la vivienda familiar se está vendiendo, la Casa Nido puede facilitar la transición a una nueva situación sin prisas ni sobresaltos.
Por cada ventaja, también hay un riesgo. Este modelo requiere de mucha planificación, y no es para todas las familias. Estos son los principales problemas que pueden surgir:
Los progenitores necesitan al menos dos viviendas adicionales (una principal para los niños y otra para el progenitor que no le toca esa semana). El gasto se multiplica: alquiler, suministros, mantenimiento…
¿Quién limpia? ¿Dónde van tus cosas? ¿Quién dejó la nevera vacía? Vivir por turnos en la misma casa puede generar conflictos cotidianos por cuestiones como limpieza, uso de espacios, intimidad y pertenencias.
Una nueva pareja, una convivencia diferente o cambios laborales pueden volver inviable este modelo con el tiempo. ¿Dónde entra tu nueva pareja? ¿Puede dormir en la casa familiar? Complicado.
En España, la Casa Nido solo se aplica si hay mutuo acuerdo entre los progenitores. La jurisprudencia es clara: no se puede imponer este modelo si una de las partes no lo quiere.
Además, los jueces analizan la viabilidad económica y el entendimiento entre padres antes de dar luz verde. Si no hay comunicación fluida o el modelo genera conflictos, lo habitual es descartarlo.
Si estás valorando este modelo de custodia, aquí van algunas recomendaciones prácticas:
Calcula todos los gastos que implicará mantener:
– La vivienda principal
– Las residencias secundarias
– Suministros, desplazamientos, mantenimiento…
Y cuando digo todo, es TODO:
– Reparto de gastos
– Tiempos de estancia
– Normas de convivencia
– Qué se puede y qué no se puede hacer en la casa
Nada es eterno. Pactad cuándo revisar el acuerdo y qué condiciones harían que el modelo deje de ser viable (nueva pareja, cambio de empleo, venta de la casa…).
Sin comunicación, esto no funciona. Si no hay buena relación entre padres, la Casa Nido es una bomba de relojería.
Antes de lanzarte a organizar una Casa Nido, consulta con un abogado o abogada especialista en derecho de familia. Cada caso es único y este modelo tiene implicaciones legales, económicas y emocionales.
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